viernes, 28 de agosto de 2015

El desaceleramiento en la construcción continuará hasta el primer semestre del 2016

El desaceleramiento en la construcción continuará hasta el primer semestre del 2016

La industria de la construcción no tiene un panorama alentador para el presente año, con varias pérdidas de puestos de trabajos. Además del ANTEL Arena, hay otras obras de “gran porte y mano de obra” que están detenidas o se han enlentecido.


Según los estudios del Índice Líder presentado por el Centro de Estudios Económicos de la Industria de la Construcción, este es el “segundo año consecutivo de caída para el sector”.

En la última actualización del índice (en los datos del primer trimestre) hubo una importante contracción que superó a la de los trimestres anteriores. Terminando este año, la caída de la actividad en términos tendenciales estaría entre 2 y 2,5%, según explicó el economista Alfonso Capurro, de CPA Ferrere.

Astori por su parte anunció una mayor inversión pública que la anterior, la cual rondará en los 3.000 millones de dólares.

Ignacio Otegui, por su parte sostiene que habrá una pérdida de unos cinco mil puestos de trabajo directos. "Con este escenario, tenemos la convicción que el 2016 va a ser, de los últimos 12 años, el más complejo".

Por su parte, el Sindicato Único de la Construcción y Afines (Sunca) instará a la inversión pública en otros organismos como AFE, UTE, ANCAP u OSE, según mencionó su presidente Faustino Rodríguez: "A través del presupuesto para la salud, la vivienda, para el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, se pueden fomentar puestos de trabajo concretos para la construcción".

Los motores de la industria

Según el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Ignacio Otegui, es necesario señalar tres motores principales para entender la crisis en este rubro: "Un motor tradicional que es la obra pública, otro motor tradicional que es la obra vinculada a la vivienda y a lo que genera el negocio inmobiliario en todo el país, y un motor que era el más chico y que se transformó en el más potente, que es toda la inversión privada no vinculada a la vivienda

Por otra parte, un estudio de CPA-Ferrere, asesores de la Cámara de la Construcción del Uruguay, agrega que durante el período 2008-2014, el sector privado no vinculado a la vivienda “fue promedialmente el 49% de la demanda sobre la industria de la construcción, seguido del sector público con un 27%, mientras que el sector vivienda vinculado al negocio inmobiliario fue del 23%”. La demanda que se plantea en estos porcentajes explica el escenario favorable de crecimiento que se vivió durante el período 2004 - 2013.

"Dentro de ese 49% están las mega obras que explican una parte del crecimiento y está toda la inversión privada al amparo del régimen de promoción de inversiones y al amparo del régimen de zonas francas. Esos dos  soportes de la inversión privada son los que de alguna forma explican en buena medida los niveles de actividad en ese primer motor. En el 2012 fue el año del mayor crecimiento del Producto Interno Bruto sectorial y el mayor momento en los niveles de ocupación, con 73.800 trabajadores en obra, a fines de ese año. Ahí estaba Montes del Plata a pleno, pero en general estaban los tres motores de la industria funcionando a pleno"

Sin embargo, entrado el año 2013, comenzaron a notarse algunos problemas en la industria y los tres motores mencionados, a experimentar algunas situaciones de complejidad: "En ese momento desapareció la influencia de Montes del Plata y empezó a aflojar las inversiones, fundamentalmente en el Este y comienza una transición en el negocio inmobiliario en Montevideo, donde las viviendas en la zona de la costa empiezan a disminuir su presión sobre la industria y comienzan a aparecer los primeros proyectos de vivienda social que se concretan en el 2014.

La "meseta" del 2013 dio paso a la primera contracción de la industria en el 2014. Esto fue notorio, pero no dramático. Es decir, tenemos una industria que no está en situación de crisis, que no debemos dramatizar la situación que tenemos, pero sí es una industria que está en una etapa de contracción, desaceleración".

Agrega además que los tres motores tienen un comportamiento distinto e inciden de diferente manera en esta desaceleración

En este contexto, señaló que esos tres motores tienen un comportamiento diferente y de desaceleración. "La inversión privada, ya no por la falta de grandes proyectos, sino en términos globales, hay una menor inversión privada en lo no vinculado a la vivienda. Y no esperamos que se reactive con cierta potencia. La obra privada, vinculada al negocio inmobiliario, también está en una etapa de retracción y de alguna forma no esperamos cambios en lo que resta de este año, y probablemente en el primer semestre del año que viene. Es un negocio que se ha corrido hacia la vivienda de interés social, que es el amortiguador que encontró el negocio inmobiliario para que su demanda no cayera tanto y sigue generando una demanda sobre la industria en su conjunto de menor potencia, pero que en definitiva existe. 


Y la obra pública, el segundo motor de mayor rango de comportamiento de demanda sobre la industria, está sufriendo una desaceleración un poco más pronunciada de la que nosotros teníamos previsto. Esto es así fundamentalmente por la detención de obras públicas en diversos organismos y ministerios. Esta retracción de la inversión pública enlentece ese tercer motor. El escenario que nosotros prevemos para lo que resta del año es la pérdida de unos cinco mil puestos de trabajo directos, por lo que estaremos en 52.000, 53.000 trabajadores". De hacerse efectivas estas previsiones, la construcción sería el sector con mayor presencia en el seguro de desempleo.

Otegui dijo creer que "este escenario se va a mantener hasta el primer semestre de 2016". En cambio para el segundo semestre, "hay que esperar a ver cómo sale la ley de presupuesto,  qué modificaciones se hace a la ley de inversiones y a ley de zona franca, y si se adoptan algunos cambios para mejorar e incentivar la ley de viviendas de interés social".

"Si esos tres motores sufren modificaciones negativas, menos atractivas para el inversor o, dicho de otra forma, no se generan algunas modificaciones que hagan más atractiva la inversión, es probable que el comportamiento siga de restricción. Y la obra pública, hasta que no esté aprobada la ley de presupuesto, que es compleja para esta administración ya que va a ser la primera en un escenario externo, no favorable desde que está en el gobierno el Frente Amplio, no sabemos qué puede ocurrir.


Si el país aspira a tener un crecimiento de su economía por encima de los términos históricos, sacando esta década, la industria tiene que frenar su desaceleración, pero si no tenemos esos motores medianamente dinámicos, vamos a volver a la industria de 35 mil, 40 mil trabajadores".

El uso de los proyectos públicos privados como medida para frenar la desaceleración (PPP)

Otegui manifestó que: "Si el gobierno piensa que con los PPP va a solucionar el déficit de inversión en infraestructura que es necesario hacer, creo que el gobierno comete un error. Las PPP es un instrumento que se puede desarrollar, pero al que hay que hacerle ajustes para que funcione. Y parte de esos ajustes, que no son menores, es que los negocios sean atractivos y rentables para el inversor y seguros para el que financia a largo plazo. Y esto no lo digo yo, lo dijeron las AFAP´s".

"Si hay una certeza, una garantía razonable a favor de las AFAP´s de que el retorno de la inversión se produce, las AFAP´s están dispuestas a invertir. El problema es que si uno cree que va a poner las condiciones, que el privado va asumir todos los riesgos y que el Estado no va asumir ningún riesgo, no va a haber inversiones. El privado no va a invertir, no va a arriesgarse, sino tiene una razonable certeza" Coincidieron Otegui y la gerente general de Unión Capital, María Dolores Benavente.

"Apostar solamente a los
proyectos públicos privados y a los fideicomisos es un error. Tiene que haber una inversión pública directa y un esfuerzo en ella. Que el gobierno sea selectivo, puede ser, que ponga énfasis en determinada aérea, también. Pero si eso no suma a lo anterior, lo que se va a tener es una inversión insuficiente, un deterioro en algunas áreas que va a ser mucho más caro en reponer en otro momento, y el país va a empezar a tener problemas vinculados ya a otras de la economía. Una infraestructura eficiente, moderna y suficiente, le permite al país desarrollar otras áreas de la economía, como la logística por ejemplo".

La posición del Sunca

El presidente de esta institución Faustino Rodríguez manifestó que el gremio seguirá "apostando y reclamando" que haya más inversión pública. "Máxime en un momento donde hay algunas dificultades con las inversiones privadas y sería más que interesante para mantener los puestos de trabajo. Ante una situación lógica de un gremio que está establecido entre 35.000 y 40.000 trabajadores de forma natural, actualmente veníamos casi duplicando esa cifra, y sabemos que no es sencillo mantener esta cantidad de trabajadores.


Pero es interesante saber, también, que nuestra industria siempre colaboró mucho con el mercado interno. Si hay trabajo en el sector de la construcción se mueve el país, y si no lo hay el país tiene dificultades. Históricamente ha sido así. Entonces, en este momento, donde tenemos algunos inconvenientes, se nota ya una desocupación bastante importante debida precisamente a la alta cifra de trabajadores que casi duplicaba el nivel normal que tenía el sector históricamente. Este crecimiento de trabajadores que se acercaron al sector, se explica en las condiciones que hemos generado en los últimos años como sindicato. Sería bueno entonces que se mantuviera ese porcentaje último de trabajadores y, si es posible, aumentarlo".

Por lo tanto, el SUNCA apuesta a que las empresas públicas sigan invirtiendo, en organismos del Estado como AFE, UTE, OSE, y en la obras de la refinería de Ancap tanto en La Teja como en Paysandú. "Eso es lo que pretendemos, que las empresas públicas sigan invirtiendo, más allá de que se realice el Antel Arena", mencionó Rodríguez.

Con respecto a la regasificadora, si bien entiende lo ocurrido con la empresa brasilera OAS, "solicitará al Ejecutivo que se mantenga el cronograma de la obra".

En cuanto a las proyecciones que indican que será "el segundo año consecutivo con recesión para el sector", el presidente del SUNCA dijo que es importante tomar en cuenta el recambio de gobierno y la discusión del presupuesto quinquenal que no se ha realizado.


Según menciona: "Nosotros vamos a insistir que a través de la ley de presupuesto se contemplen las inversiones en obras públicas. A través del presupuesto para la salud, la vivienda, para el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, se pueden fomentar puestos de trabajo concretos para la construcción. Por eso vamos a insistir mucho en ello. La falta de trabajo no se soluciona con recortes. Es al contrario, el trabajo genera trabajo, y más en el sector nuestro. Sale una obra y enseguida en torno a esa obra se generan otras fuentes de trabajo. 

Un ejemplo claro fue cuando en plena crisis del 2002 se reactivó el Hipódromo de Maroñas, lo que llevó indirectamente a la generación de cientos de puestos de trabajo".

El desaceleramiento en la construcción continuará hasta el primer semestre del 2016

Extraido del material publicado en el diario El Pais Uruguay, versión digital.

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